Superar los exámenes sin estrés

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Junio es el mes de los nervios por antonomasia para los estudiantes, que deben enfrentarse a los exámenes de fin de curso o la selectividad.Estrés, bloqueo, ansiedad o malestar físico son algunos de los trastornos que estos jóvenes pueden padecer en estas semanas de junio.

    La profesora de Psicología e investigadora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Modesta Pousada, ofrece a Infosalus una serie de claves sencillas y útiles para conseguir rebajar la tensión y aprobar los exámenes sin perder la salud en el intento.

Según la experta, miembro del grupo de investigación del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la UOC, hay que seguir cuatro claves básicas para hacer frente con serenidad y éxito a los temidos exámenes finales:

 

– Planificar con tiempo el estudio y el repaso.

– Minimizar los elementos de distracción.

– Informarse de cómo serán las pruebas de evaluación.

– Administrar adecuadamente la ansiedad.

Para conseguirlo, en el momento de estudio, Pousada recomienda que los estudiantes estén en un contexto con los mínimos elementos de distracción posibles: apagar o silenciar el móvil u otros dispositivos, eliminar fuentes de ruido y tener a su alcance todo el material que necesite.

Conocer previamente qué características tendrá la prueba de evaluación también tiene importancia: no hay que estudiar del mismo modo para un examen de tipo test que para uno de preguntas cortas, de resolución de problemas o uno de preguntas largas. En cada caso los estudiantes deben centrarse en las claves que después serán apropiadas o útiles para responder a cada tipo de pregunta, recomienda Modesta Pousada.

ESTUDIAR DURANTE MÁS DÍAS Y MENOS HORAS

Respecto a las técnicas de estudio, la experta recuerda que las  investigaciones han demostrado que el recuerdo mejora si, en lugar de un periodo intenso pero breve (tres días de estudio con siete u ocho horas diarias), el estudio se distribuye de manera menos intensa y más prolongada en el tiempo (dos semanas, estudiando dos horas diarias).

Esto implica planificar con más tiempo la tarea de estudio y cuándo se irán realizando repasos del material, algo que es fundamental para una buena consolidación de lo que se ha aprendido.

A la hora de examen, la ansiedad suele ser un elemento que a menudo dificulta la realización de las pruebas, incluso algunas personas se quedan “en blanco” por los nervios. Efectivamente, reconocer la experta, el estado emocional afecta a la capacidad, por lo que es importante utilizar alguna técnica que ayude a controlar el nivel de ansiedad.

Aprender y practicar la respiración profunda, focalizarnse en pensamientos positivos y no tomar bebidas excitantes son algunas medidas sencillas para mantener a raya la ansiedad. También es útil dedicar las horas anteriores a la prueba a alguna actividad que relaje, en lugar de apresurarse hasta el último minuto intentando memorizar o repasar los contenidos.

Por último, Pousada concluye que vincular emocionalmente las evaluaciones a una demostración propia de los conocimientos adquiridos puede ayudar a hacer más gratificante la época de exámenes.

Fuente: Europa Press

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