El sol, el cloro, el aire acondicionado y la contaminación suponen un riesgo para la salud de los ojos

fotonoticia_20140717140447_644

La exposición constante al sol y al cloro en verano puede ocasionar problemas en los ojos a corto y largo plazo, así como la contaminación del aire, el polen, el aire acondicionado o la arena de la playa, según advierte la guía ‘Cuida tus ojos en verano’, elaborada por la Fundación Rementería.

El director médico de la fundación, Francisco Javier Hurtado, asegura que “el verano es la época del año en la que más sufren los ojos y, por tanto, hay que tener especial cuidado, sobre todo aquellas personas que suelen tener infecciones, ojo seco o usan lentes de contacto”.

Según comenta este especialista, la radiación solar es la que más puede afectar a los ojos durante la época estival, ya que “puede provocar síndrome de ojo seco, cáncer de párpado, cataratas o el llamado ‘pterigium’, un trastorno que conlleva un crecimiento irregular de la conjuntiva que invade la córnea”.

Un estudio publicado este año en la revista ‘Clinical Ophthalmology’ y llevado a cabo en centros de España, Francia, Suiza y Reino Unido, indica que “los efectos crónicos de los rayos ultravioleta sobre la córnea y el cristalino son acumulativos, por lo que en los niños es muy importante la protección ya que la transmisión es más alta a una edad más joven”. Asimismo, advierte que “no solo deben protegerse los ojos con las gafas de sol”, sino que “es necesario limpiar las lentes y el cuidado tópico de los párpados”.

A este respecto, el manual recomienda el uso de gafas de sol que cumplan con la Normativa Europea de Seguridad Visual, así como usar protector solar del factor 15 como mínimo alrededor de los ojos e incluso gafas de buceo que protejan de los rayos UVA.

LOS ALÉRGICOS PASAN MEJOR SUS VACACIONES EN AMBIENTES SECOS

Otros de los factores de riesgo que pueden causar afecciones oculares son la arena de la playa, la contaminación del aire o el polen. El doctor alerta sobre la “presencia de plantas que continúan con la polinización, por lo que es recomendable que aquellos que son alérgicos o propensos a sufrir conjuntivitis eviten pasar sus vacaciones en ambientes secos o con mucha vegetación”.

Por su parte, el aire acondicionado “puede provocar que se resequen las mucosas y desarrollar el síndrome del ojo seco, por lo que es importante mantenerse alejado del foco que lo expulsa, y tener precaución en lugares donde se pasa más tiempo como en casa, la oficina o el coche”, aconseja.

Por último, el baño en playas, piscinas, ríos o pantanos también supone un riesgo para la salud de los ojos, tal y como han señalado los expertos, y es que “Sus aguas pueden ser un foco de infección o irritación, bien por los gérmenes o bacterias que pueden contener los ríos, playas o pantanos, pues ya sabemos que hay mucha contaminación ambiental, o por los productos químicos, como el cloro, utilizados para depurar las de las piscinas”, ha explicado Hurtado.

Los síntomas principales que pueden aparecer en caso de bañarse sin gafas de natación o abriendo los ojos debajo del agua son “enrojecimiento, escozor, sensación de arenilla y cuerpo extraño, lagrimeo o hipersensibilidad a la luz”, ha destacado Hurtado añadiendo que “puede terminar en una infección como la conjuntivitis o, más grave, la queratitis (inflamación que afecta a la córnea)”.

Fuente: EuropaPress

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *