Amaxofobia: miedo al volante

th_73d9f63cbf68d5d7391d41bb4dcbecbf_amaxo2Según un estudio del Instituto Mapfre, el perfil de la persona amaxofóbica presenta un sesgo significativo en relación al género, siendo mucho más frecuente en mujeres (87%) que en hombres (13%). La edad media de aparición del trastorno, también varía en cada sexo, 34 años en mujeres y 37 en hombres.

La palabra amaxofobia procede del latín amaxos (vehículo) y fobos (miedo). Es un trastorno que provoca miedo a ir en coche a quien lo padece, ya sea conductor o acompañante, y que en la mayoría de los casos provoca alteraciones como crisis de ansiedad, explica el experto.

La intensa sensación de falta de control que esta experiencia negativa provoca, acompañada de una serie de pensamientos catastrofistas sobre lo que podría haber sucedido produce un gran impacto emocional y un fuerte temor ante la posibilidad de que la crisis se repita o se produzca finalmente un accidente de tráfico.

¿Quiénes lo sufren?

Los perfiles habituales que desembocan en este problema se dividen en tres grupos:

Personas que una vez que obtienen el permiso de conducir son incapaces de conducir al cabo de unos meses. Normalmente empiezan y cada vez se encuentran peor cuando conducen sufriendo ataques de ansiedad y lo dejan. Representan en torno al 25 por ciento.
Personas con experiencia: aquellos que llevan conduciendo entre 5 o 6 años de manera habitual y en un punto de su vida, seguramente por causas ajenas a la conducción, comienzan a padecer crisis de ansiedad mientras conducen y acaban restringiendo el tipo de vías por las que circulan. Lo habitual es que estas personas acaben circulando exclusivamente por la vía urbana y sientan pavor a las carreteras.
Personas víctimas de accidentes de tráfico.
amaxofobia
EFE/Dominique Leppin
Causas

Las causas que generan la aparición de esta alteración va a depender del grupo al que pertenezca el afectado.

Las personas que conforman el primer grupo, con problemas de ansiedad generalizada, son muy inseguros de sí mismos y suelen tener un un estilo de pensamiento rígido, perfeccionista y controlador que les dificulta adaptarse a la situación.
El segundo grupo se caracteriza porque en la mayoría de los casos el trastorno está asociado a periodos vitales de mucho estrés, separaciones, muertes de familiares…
Por último los integrantes del tercer grupo destacan por el estrés post traumático, es decir, el miedo nace tras haber sufrido un accidente de tráfico.
Síntomas

Ansiedad y temor creciente cuando se conduce.
Crisis de pánico.
Sensación de vértigo en las curvas.
Carencia de disposición a conducir.
Pérdida de control.
Tratamiento

Javier Díaz ha desarrollado una tratamiento que es el que suele utilizarse para combatir la mayoría de las fobias. Se trata de una terapia de exposición que “básicamente consiste en pasar miedo”, es decir, se somete al afectado a un estímulo temido, ayudándole a inciarle poco a poco en la práctica de la conducción.

Cómo en cualquier fobia, la exposición en vivo permite desarrollar experiencias directas de afrontamiento que ayudan a:

Refutar las expectativas negativas con pruebas de realidad.
Desarrollar autocontrol emocional en la situación problema.
Mejorar las habilidades psicomotrices propias del manejo de vehículos.
Aumentar los recuerdos positivos sobre la capacidad de conducir.
Tiempo estimado de recuperación

El tiempo de resarcimiento va a depender mucho de la antigüedad del problema y de si la persona conduce o no conduce. “He tenido pacientes que han necesitado cerca de dos años para recuperarse, otros, sin embargo han necesitado dos meses, también existe un porcentaje de gente que abandona la terapia porque esperan una solución mágica o simplemente porque no quieren pasarlo mal con la terapia”, explica Díaz Calero.

¿Tengo amaxofobia?

Estas preguntas, facilitadas por www.conducesinmiedo.com , son las que debes de hacerte para descubrir si padeces o no este trastorno. Responde a ellas si o no a modo de cuestionario:

♦ Cuando se que tengo que conducir pienso en ello con frecuencia y me pongo nervioso.
♦ Circulando, nunca me siento tranquilo del todo.
♦ Cuando conduzco pienso que cualquiera que vaya cerca de mí se de un golpe conmigo.
♦ Me preocupa molestar a los que circulan detrás por ir muy lento.
♦ Cuando conduzco pienso que los demás deben creer que soy un torpe.
♦ Siento molestias en la espalda, en las piernas y en los brazos cuando dejo de conducir.
♦ Me tengo que secar el sudor de las manos con frecuencia, cuando conduzco.
♦ No entiendo porque no puedo conducir cómo los demás.
♦ Procuro ocultar mi problema con excusas.
♦ Creo que los demás no entenderán mi miedo, que pensarán que soy un cobarde.
♦ Me asusta la velocidad, ir a más de 80 me produce “vértigo”.

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